sábado, 23 de agosto de 2014

Desde hace un par de días me llamó bastante la atención ver a muchos de mis amigos y compañeros de escuela absorbidos por completo en sus teléfonos con rostros que reflejaban ansiedad, excitación y angustia al mismo tiempo.  Me daba cuenta que incluso se juntaban varias personas y que fuera lo que estuvieran viendo, los atiborraba de satisfacción y provocaba gran controversia. Al principio lo ignoré, pero con el paso de los días parecía que era lo único de lo que todo el mundo podía hablar: “Secret”.

Cuando pregunté qué era “Secret” y por qué todos estaban tan obsesionados con eso me dijeron que es una aplicación para celular que permite que te conectes por medio de tu perfil de Facebook, celular o correo electrónico, y publicar secretos que solamente tus amigos o conocidos que han descargado la aplicación podrán ver, pero sin embargo, a ellos no se les notifica quién es la persona que publicó el comentario, o en palabras más correctas, el secreto. Lo único que la aplicación nos permite conocer es si un amigo tuyo fue el que escribió el secreto o si fue un amigo de tu amigo. El uso de esta novedad es muy sencillo: simplemente lees secretos, comentas y si te gusta una publicación presionas un corazoncito. Sin embargo, nadie te dice que parte de la diversión es intentar descifrar de forma obsesiva quién pudo haber sido e incluso encontrarse con algún secreto personal que un “amigo” tuyo decidió contarle a toda la comunidad cibernética.


            Decidí hacerme una cuenta y ver por mi misma de qué se trataba toda esta habladuría. El primer paso fue sencillo: me registré por medio de mi cuenta de Facebook, pero después la aplicación me pidió mi número telefónico y hasta mi correo electrónico, todo con el fin de que pudiera enterarme de los secretos de un mayor número de “amigos”. Demasiada información solicitada solamente para leer “secretos”, no creen?

Al ver las publicaciones, observé que la mayoría eran trivialidades o comentarios con gran sentido del humor, como por ejemplo: “Un te amo nunca va a superar un ya te depositamos” o “Cuando veo una cucaracha en mi cuarto, lentamente agarro mi zapato, empaco y salgo de mi casa a iniciar mi vida en otro país.”  Sin embargo, mientras más leía, mi sonrisa iba desvaneciendo cada vez que me aparecía un comentario que decía algo como “[Nombre], descripción perfecta de zorra, puta y plana. Ánimo mija, lo gata mata carita.” o “[Nombre] nadie te quiere, túmbate el rollo y muérete pendeja.”
Esta forma tan “innovadora” de intercambiar información en línea le da la oportunidad al usuario de esconderse bajo un total anonimato. ¿Y esto a qué nos lleva? La respuesta es simple y es un concepto que creo que ya todos estamos hartos de escuchar: el ciberbullying.  Esta aplicación se creó con el fin de que el anonimato se usara de forma “positiva”. Creo que todos podemos estar de acuerdo en que el anonimato no se usó de forma positiva en el caso de Amanda Todd o en el de Sarah Lynn Butler (por mencionar algunos ejemplos), quienes cometieron el acto de suicidio a causa del acoso y abuso que  recibían constantemente por medio del internet, y por supuesto, de forma anónima.

El objetivo de “Secret” es que los usuarios se expresen de forma abierta y honesta, y lo más importante, de manera respetuosa. Las guías de la aplicación NO RECOMIENDAN que se publiquen amenazas, que las personas se agredan entre sí, ni que se publique información personal de las personas. Sin embargo, está escrito de forma clarísima que Secret no es responsable por lo que los usuarios publican y que no garantiza que el contenido se va a atener completamente a lo que las guías, y enfatizo, recomiendan. En otras palabras, no se tiene ningún control sobre la información que está rondando ni existe el interés de hacer algo al respecto para prohibir publicaciones que pueden provocar daños severos tanto personales y emocionales.

El propósito de la aplicación puede ser muy visionario, pero la pregunta es si en verdad es posible que en una comunidad de anonimato total solamente se compartan ideas y comentarios sin la intención de dañar a alguien. En mi opinión, es totalmente utópico. El anonimato es un arma de doble filo de la que todos se aprovechan. Es muy fácil publicar un chisme del que te enteraste y más divertido aún agregarle más detalles a la historia, especialmente si esa persona te cae mal.  ¿Pero qué hay del después? No podemos simplemente lavarnos las manos y librarnos de toda consecuencia. Nunca sabes si tu comentario puede ser la razón por la que alguien ahora va a considerar seriamente la terminación de su vida.


Debemos actuar como seres humanos responsables y entender que cualquier decisión que tomemos tiene sus repercusiones, incluso cuando tenemos la oportunidad de no hacerlo, que es el caso que se presenta en “Secret” por medio del anonimato cibernético. Si tuviésemos la oportunidad de hacer lo mismo frente a esa persona, ¿cuál sería nuestra reacción? En verdad seríamos tan honestos o nos esconderíamos bajo una capa de cobardía tal y como lo hacen las personas que deciden hablar de los demás sin ponerse a pensar en las repercusiones de tal decisión. Tal vez podramos estar consumidos de envidia hacia una persona, o nos puede desagradar tanto que creemos que merece mal en su vida, sin embargo, nuestros sentimientos negativos hacia los demás no nos dan el derecho de meternos a manipular su vida. Debemos mostrar el mismo respeto hacia los demás tanto en la vida real como en el mundo cibernético, pues si no, nos convertimos en viles hipócritas. Este acto de incoherencia del mundo real contra el cibernético refleja que nosotros mismos no exigimos respeto. El hecho de que decidamos dañar a alguien y faltarle el respeto de tal manera solamente expresa que estamos de acuerdo con que los demás nos traten de la misma manera.  Como dice la frase célebre “Si quieres que te respeten hay que aprender primero a respetar.”



Referencias



 
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