Desde hace un par de
días me llamó bastante la atención ver a muchos de mis amigos y compañeros de
escuela absorbidos por completo en sus teléfonos con rostros que reflejaban
ansiedad, excitación y angustia al mismo tiempo. Me daba cuenta que incluso
se juntaban varias personas y que fuera lo que estuvieran viendo, los
atiborraba de satisfacción y provocaba gran controversia. Al principio lo
ignoré, pero con el paso de los días parecía que era lo único de lo que todo el
mundo podía hablar: “Secret”.
Cuando pregunté qué era
“Secret” y por qué todos estaban tan obsesionados con eso me dijeron que es una
aplicación para celular que permite que te conectes por medio de tu perfil de
Facebook, celular o correo electrónico, y publicar secretos que solamente tus amigos
o conocidos que han descargado la aplicación podrán ver, pero sin embargo, a
ellos no se les notifica quién es la persona que publicó el comentario, o en
palabras más correctas, el secreto. Lo único que la aplicación nos permite
conocer es si un amigo tuyo fue el que escribió el secreto o si fue un amigo de
tu amigo. El uso de esta novedad es muy sencillo: simplemente lees secretos,
comentas y si te gusta una publicación presionas un corazoncito. Sin embargo,
nadie te dice que parte de la diversión es intentar descifrar de forma obsesiva
quién pudo haber sido e incluso encontrarse con algún secreto personal que un
“amigo” tuyo decidió contarle a toda la comunidad cibernética.
Decidí
hacerme una cuenta y ver por mi misma de qué se trataba toda esta habladuría.
El primer paso fue sencillo: me registré por medio de mi cuenta de Facebook,
pero después la aplicación me pidió mi número telefónico y hasta mi correo
electrónico, todo con el fin de que pudiera enterarme de los secretos de un
mayor número de “amigos”. Demasiada información solicitada solamente para leer
“secretos”, no creen?
Al ver las
publicaciones, observé que la mayoría eran trivialidades o comentarios con gran
sentido del humor, como por ejemplo: “Un te amo nunca va a superar un ya te
depositamos” o “Cuando veo una cucaracha en mi cuarto, lentamente agarro mi
zapato, empaco y salgo de mi casa a iniciar mi vida en otro país.” Sin
embargo, mientras más leía, mi sonrisa iba desvaneciendo cada vez que me
aparecía un comentario que decía algo como “[Nombre], descripción perfecta de
zorra, puta y plana. Ánimo mija, lo gata mata carita.” o “[Nombre] nadie te
quiere, túmbate el rollo y muérete pendeja.”
Esta forma tan
“innovadora” de intercambiar información en línea le da la oportunidad al
usuario de esconderse bajo un total anonimato. ¿Y esto a qué nos lleva? La respuesta es simple y es un
concepto que creo que ya todos estamos hartos de escuchar: el ciberbullying.
Esta aplicación se creó con el fin de que el anonimato se usara de forma
“positiva”. Creo que todos podemos estar de acuerdo en que el anonimato no se
usó de forma positiva en el caso de Amanda Todd o en el de Sarah Lynn Butler
(por mencionar algunos ejemplos), quienes cometieron el acto de suicidio a
causa del acoso y abuso que recibían constantemente por medio del
internet, y por supuesto, de forma anónima.
El objetivo de “Secret”
es que los usuarios se expresen de forma abierta y honesta, y lo más
importante, de manera respetuosa. Las guías de la aplicación NO RECOMIENDAN que
se publiquen amenazas, que las personas se agredan entre sí, ni que se publique
información personal de las personas. Sin embargo, está escrito de forma
clarísima que Secret no es responsable por lo que los usuarios publican y que
no garantiza que el contenido se va a atener completamente a lo que las guías,
y enfatizo, recomiendan. En otras palabras, no se tiene ningún control sobre la
información que está rondando ni existe el interés de hacer algo al respecto
para prohibir publicaciones que pueden provocar daños severos tanto personales
y emocionales.
El propósito de la
aplicación puede ser muy visionario, pero la pregunta es si en verdad es
posible que en una comunidad de anonimato total solamente se compartan ideas y
comentarios sin la intención de dañar a alguien. En mi opinión, es totalmente
utópico. El anonimato es un arma de doble filo de la que todos se aprovechan.
Es muy fácil publicar un chisme del que te enteraste y más divertido aún
agregarle más detalles a la historia, especialmente si esa persona te cae mal.
¿Pero qué hay del después? No podemos
simplemente lavarnos las manos y librarnos de toda consecuencia. Nunca sabes si
tu comentario puede ser la razón por la que alguien ahora va a considerar
seriamente la terminación de su vida.

Debemos actuar como
seres humanos responsables y entender que cualquier decisión que tomemos tiene
sus repercusiones, incluso cuando tenemos la oportunidad de no hacerlo, que es
el caso que se presenta en “Secret” por medio del anonimato cibernético. Si
tuviésemos la oportunidad de hacer lo mismo frente a esa persona, ¿cuál sería nuestra reacción? En verdad
seríamos tan honestos o nos esconderíamos bajo una capa de cobardía tal y como
lo hacen las personas que deciden hablar de los demás sin ponerse a pensar en
las repercusiones de tal decisión. Tal vez podramos estar consumidos de envidia
hacia una persona, o nos puede desagradar tanto que creemos que merece mal en
su vida, sin embargo, nuestros sentimientos negativos hacia los demás no nos
dan el derecho de meternos a manipular su vida. Debemos mostrar el mismo
respeto hacia los demás tanto en la vida real como en el mundo cibernético,
pues si no, nos convertimos en viles hipócritas. Este acto de incoherencia del
mundo real contra el cibernético refleja que nosotros mismos no exigimos
respeto. El hecho de que decidamos dañar a alguien y faltarle el respeto de tal
manera solamente expresa que estamos de acuerdo con que los demás nos traten de
la misma manera. Como dice la frase célebre “Si quieres que te respeten hay
que aprender primero a respetar.”
Referencias

