viernes, 6 de enero de 2017

Este año, AHORA SI…


Voy a empezar a ir al gym....para pagar la membresía, ir la primera semana del año, y nunca más volver a aparecerme.


Voy a bajar de peso y seguiré la dieta al pie de la leta…y a los pocos días de comer pura lechuga nos estamos atascando una pizza entera nosotros solos.


Van 6 días del 2017 y probablemente muchos ya nos desviamos del camino de lograr nuestros objetivos. Nimodo, tendremos que esperar al siguiente año, a ver si ahora sí los cumplimos.


¿Les suena familiar? Creo que demasiado.




¿Por qué somos así? ¿Por qué nos cuesta tanto trabajo tener la fuerza de voluntad de resistirnos a esa cucharadita de pastel? ¿Por qué es tan difícil pelear contra esa flojera que ahoga nuestra motivación de salir a correr en vez de quedarnos agusto viendo Netflix en la comodidad de nuestra amada cama?




La respuesta es simple, aunque no muy analizada: la gratificación instantánea.  


Primero que nada, hay que ponernos en un contexto del que ya se ha hablado demasiado: la era del mundo digital. Todos tenemos redes sociales, navegamos el internet más de lo que deberíamos, usamos aplicaciones y teléfonos inteligentes para hacer nuestra vida  más fácil,  todo con un último objetivo: ganar tiempo.




Estamos acostumbrados a tener todo con un simple click. En un instante. Puedo sacar mi celular, y en menos de 10 segundos puedo acceder a una amplia selección de películas, una base de datos de libros de cualquier tema, videos, mensajes de texto, juegos, mapas, etc. Lo que sea que se me ocurra, lo voy a encontrar, pues probablemente ya existe la aplicación.


No importa dónde y cuándo. Lo voy a obtener al instante. ¿Quiero comida ahorita mismo? Para eso están las cadenas de comida rápida. ¿No quiero hacer fila en Starbucks? Pago mi café desde casa y solo llego a recogerlo. ¿Necesito un taxi? Pido un Uber y en dos minutos ya estoy en ruta. ¿Quiero salir con alguien en este momento? Abro una aplicación que me conecta con otro usuario que está a menos de 1 kilómetro de distancia. ¿No quiero hacer fila en el super? Yo mismo hago mis compras en una caja autopago. ¿Quiero bajar de peso? Hago la dieta maravillosa de 3 días.


Todo tiene que ser lo más rápido posible. No hay tiempo para esperar. No hay tiempo para leer esta oración con calma y detenimiento, mejor veo los memes para saber de qué está hablando Alejandra y decirle que sí leí su artículo. Y en lo que leíste esta frase, ya checaste tu Facebook y tu correo porque no pudiste resistir la tentación de ver que hay detrás de ese número “1” rojo que te atormenta.




Estamos en una cultura obsesionada con el multitasking, y nos sentimos orgullosos de hacerlo. Mientras más actividades hagamos al mismo tiempo, nos sentimos más capaces, sin importar que han publicado una cantidad incontable de estudios que comprueban que el multitasking solo provoca que las actividades se realicen de forma torpe.


Sin embargo, sentimos esta necesidad de saber las cosas YA. Ahorita ya. Recibimos tanta información al mismo tiempo que, la verdad, no importa qué tan inteligente seas, no vas a ser capaz de procesarla toda. Y menos si estás enfocado en más de una actividad en el mismo momento.


Y luego, cuando no tenemos eso que queremos al instante, explotamos. Estoy intentando descargar una película, pero nada más no se carga, pues mejor me pongo a hacer algo más porque ¿cómo podría dedicar 5 minutos de mi día esperando ver solamente una película cuando podría estar checando mis 5 redes sociales, hablando por teléfono con mi mamá y haciendo tarea?


Las empresas, por supuesto, aprovechan esta necesidad que se ha vuelto tan inherente.  Amazon ya empezó a mandar paquetes con Drones para que lleguen el mismo día. Si el servicio al cliente no está disponible las 24 horas, no se la van a acabar con nuestras quejas. Si queremos internet rápido, hay que pagar por ello. Si no tenemos la paciencia para ver comerciales, nos suscribimos a una plataforma que solo nos de contenido a la más alta velocidad. No hay tiempo para la trivialidad que es la espera.


Ramesh Sitaraman, un profesor de computación en UMASS AMherst, examinó los hábitos de uso de internet de 6.7 millones de usuarios y descubrió que lo máximo que estaban dispuesto a esperar a que se cargara una página era dos segundos, después de eso, empezaban a abandonar la página. A los 10 segundos, la mitad de los usuarios probablemente ya estaba realizando otra actividad.


No tenemos paciencia. La tecnología, usada para mal, nos ha dado a entender que ya no debemos esforzarnos para obtener lo que queremos, ya no estamos acostumbrados a ello. Nos enojamos cuando contactamos a alguien y no nos contesta al segundo. No podemos dejar el celular un minuto, ni cuando estamos comiendo con nuestros amigos, ni cuando estamos en una conferencia, ni cuando estamos en el cine, porque no queremos perdernos de qué es lo que está pasando en este preciso instante en el mundo. Cuando estamos haciendo del baño y se nos olvida nuestro celular….ufff, qué manera de sufrir.




Después viene el momento cuando por alguna u otra situación, nos privan de nuestras pantallas. Como cuando algún profesor nos hace guardar el celular, creo que no tengo que ponerme a explicar la ansiedad que nos da estar separados de nuestros queridos celulares.  Y cuando no recibimos likes y comentarios a la hora de que publicamos una de nuestras fotos, en estas situaciones, es horrible, la mejor solución debe ser borrar el post! O cuando se va el internet…ni el fin del mundo parece tan dramático. Estamos tan entrometidos en la necesidad de la gratificación instantánea que empezamos a descuidar nuestras relaciones personales y a nuestra propia persona, que si se le dedica tiempo, nos va a proporcionar una gratificación a largo plazo.


Así como esperamos encontrar el mejor restaurantes cerca de nosotros en un abrir y cerrar de ojos, también esperamos que se cumplan nuestros objetivos. Esperamos cambiar de un día para otro, esperamos que otras personas cambien tan rápido como se carga una página web. Recuerden que Roma no fue construida en un día.


¿Y a qué hora voy a darme tiempo para respirar, para reflexionar en mi día y en cómo puedo mejorar la relación conmigo misma y con los demás? ¿Cómo voy a crecer y desarrollarme si ni siquiera tengo tiempo para analizar qué es lo que estoy haciendo bien y qué es lo que estoy haciendo mal?


Precisamente ayer intenté meditar por primera vez, y a los 5 minutos de mi meditación no me sentía relajada. Empecé a pensar: esto no sirve de nada, estoy respirando profundo y solo me siento más alterada. Estaba meditando para cumplir una meta, y quería cumplirla ya para sentirme bien por haberlo hecho. Hice el intentó de practicar la paciencia y de hacer meditación para mí y para mi bienestar. Les prometo que me pude relajar muy fácil después de eso.




Entonces, volviendo a nuestras metas del año nuevo. Hay que entender la presión de la sociedad actual que transmite el mensaje que si algo no es rápido no vale. Y no es que no seamos capaces de cumplir nuestros objetivos, sino que se nos ha enseñado que los resultados tienen que ser instantáneos. Y les prometo, todo lo que vale la pena en la vida toma mucho tiempo. Y no estoy hablando de meses, sino de años.


Así que si estás haciendo la dieta milagrosa de bajar 7 kilos en 7 días, y no los bajas, no significa que tu esfuerzo no sirvió de nada. Veamos cuál es tu perspectiva en 7 meses. Si te acabas de graduar y aún no has conseguido el trabajo de tus sueños, no significa que todo los años que dedicaste estudiando fueron tirados a la basura. No es hora de tirar la toalla solo porque no estamos recibiendo gratificación instantánea. No es tiempo de salirse del camino y de buscar otro. Lo bueno toma tiempo, lo bueno toma esfuerzo.


Imagínate que tu meta está en la cima de una montaña, y tu estás abajo. Muchas veces se nos olvida que tenemos que subir la montaña para llegar a la meta, y nos frustramos, por lo que decidimos quedarnos en el mismo lugar en el que estábamos. Ten paciencia contigo mismo y con tu desarrollo personal, al igual que con el crecimiento de las personas que te rodean.


Probablemente las metas que te estás poniendo este 2017 no las vas a cumplir hasta el 2019 o el 2023, y eso no tiene nada de malo, es un proceso que debe seguirse. No tenemos que seguir dejando que el tiempo nos esclavice, al contrario, aprendamos a usarlo a nuestro favor.


No intentes comerte el mundo cuando no puedes ni disfrutar una comida con tu familia porque ya no aguantas las ganas de checar las notificaciones de tu teléfono.  Que tu meta de este 2017 sea, antes que nada, practicar la paciencia, y te prometo que vas a ser exitoso en todo lo que te propongas una vez que entiendas lo mucho que vale el tiempo. Si pensamos y actuamos a largo plazo, obtendremos resultados a largo plazo.




Así que, antes que sientas que lo que estás haciendo no está funcionando en absoluto, recuerda que la vida no funciona igual que las redes sociales ni que las maravillosas aplicaciones que nos resuelven tantos problemas. Por último, les deseo un año lleno de logros y lindas experiencias! Hasta la próxima.


Alejandra Cerecedo Reyna

 
© 2012. Design by Main-Blogger - Blogger Template and Blogging Stuff