¿Sabía usted que más de la mitad de los jóvenes consideran comunicarse con un desconocido a través de la Web como algo completamente normal?
Es sumamente
común que los padres de familia le repitan a sus hijos de forma constante que
no se hablar con extraños, por lo que muchos crecieron con la idea de que el
interactuar con un desconocido era una práctica “prohibida” y extremadamente
peligrosa. Sin embargo, miles de personas se comunican todos los días con
desconocidos a través de una de las herramientas más útiles que existen en el
siglo XIX: el internet.
El internet,
o mejor conocido como la “Web 2.0”, ha revolucionado la vida de todas las
personas, en especial las relaciones interpersonales entre seres humanos. Ahora
podemos comunicarnos no solo de “cara a cara”, sino que con el uso de este
instrumento tenemos la oportunidad de hablar, compartir ideas y pensamientos, y
encontrar entretenimiento utilizando distintas plataformas virtuales, como por
ejemplo, chats, redes sociales y foros. Esta revolución de la comunicación nos
ha vuelto capaces de relacionarnos con personas que no comparten absolutamente
nada en común con nosotros: personas de nacionalidades que no teníamos ni idea
que existían, y de cualquier edad, raza,
religión y cultura.
¿Qué tan bien conocemos a nuestros “amigos”?
En la
actualidad no se necesita tener una amistad para considerar a alguien como un “amigo”.
Tomemos el ejemplo de Facebook: los amigos que tenemos generalmente superan los
500, y sin embargo, creo que la mayoría de las personas puede contar con el
dedo de una mano quiénes son sus verdaderos amigos, lo que nos ha llevado a
adoptar la tendencia de coleccionar “amigos” como si fueran sellos. Los demás
simplemente se vuelven meros conocidos con los que interactuamos frecuentemente,
ya sea comentando alguna de sus publicaciones, intercambiando una opinión o
compartiendo información.
Entonces, es
importante preguntarnos quiénes son los que obtienen mayor beneficio de este
fenómeno. Según Goffman, un sociólogo estadounidense, esta nueva forma de
interacción favorece a las personas con menos habilidades sociales porque les
permite anticipar cómo quieren presentarse a sí mismos. De la misma forma,
presenta ventajas para aquellos que manifiestan mayor grado de desconfianza hacia
los otros, ya que pueden conocer a otras personas poco a poco y tienen un
dominio total del ritmo en el que se desarrolla la conversación. Sin embargo,
esta situación no se presenta cuando estamos personalmente frente a alguien,
pues en ese caso, nosotros y la persona con la que nos comunicamos, somos
obligados a responder de inmediato sin planeación previa, por lo que controlar
la percepción que se tiene de nosotros es vuelve una tarea muchísimo más
difícil.
Por otro lado, es importante destacar que este fenómeno
también presenta múltiples consecuencias para las personas que suelen
interactuar con desconocidos de forma excesiva. Por ejemplo, el internet se
puede volver una vía de escape para un individuo que está pasando por un
problema emocional, como la depresión o el aislamiento, pensando que eso lo va
a ayudar a mejorar su situación. Esto simplemente provoca un problema aún más
grande, pues es posible que se presente una disminución de sus habilidades
sociales y que se encuentre expuesto a vivir malas experiencias originarias de
sus interacciones en línea.
Al mismo
tiempo, muchas personas se acostumbran a tal grado a esta forma de comunicación
que se sienten mucho más cómodos relacionándose con desconocidos a través de
una plataforma virtual, lo que provoca que caigan en aislamiento.
¿Existe algún rasgo que caracteriza a las personas que suelen frecuentar a desconocidos de manera habitual?
La
interacción virtual, así como la “cara a cara”, es tan influyente que juega un
papel importantísimo en nuestras acciones y decisiones. ¿Qué significa esto?
Que las personas que suelen tener mayor contacto con desconocidos tienen un
perfil diferente a las que no. La característica más importante de este grupo
es que son usuarios que pasan más tiempo activos en la red y por lo tanto,
consideran este tipo de conductas como algo completamente normal.
Un aspecto
interesante es que las personas que frecuentan más este tipo de relaciones
tienen una actitud más activa en cuanto a la creación de contenidos, lo que
significa que la principal razón por la cual se conectan a Internet es para
subir contenidos como información, vídeos, etc. Por otro lado, la interacción
por medio de la Web replantea el concepto que estas personas tienen sobre
cuáles son sus “grupos de pertenencia”, pues se identifican y confían mucho más
en tales desconocidos que en los miembros de su misma comunidad.
Por otro
lado, según un estudio realizado en la Universidad Complutense de Madrid, los
hombres están mucho más dispuestos a extender las fronteras en sus
interacciones, mientras que las mujeres se relacionan más seguido con personas
que pertenecen a sus grupos cercanos. La educación también es un factor que
influye en la frecuencia con la cual se llevan a cabo estas relaciones, pues
los que cuentan con un bajo nivel educativo son más abiertos a interactuar con
desconocidos, mientras que quienes obtuvieron un nivel más alto suelen
limitarse a su entorno cercano cuando utilizan plataformas virtuales.
La era del Internet, o mejor conocida, la
WEB 2.0, ha revolucionado las relaciones entre las personas de una forma que
nunca nos hubiéramos imaginado. La comunicación ya no tiene fronteras, hemos
sido capaces de alcanzar metas que en el pasado hubieran parecido imposibles.
Con el avance tan veloz de la tecnología, las relaciones humanas se van a ir
transformando cada vez más. Sin embargo, a pesar de que existen muchas teorías
que dicen que algún día vamos a ser completamente dominados por las máquinas,
ningún tipo de avance tecnológico va a ser capaz de sustituir la interacción
directa entre humanos, pues es el rasgo más característico de la humanidad.
PARA CONOCER MÁS:
MD Cáceres Zapatero, G Brändle, JA Ruiz San-Román
(2013): “Comunicación interpersonal en la web 2.0. Las relaciones de los
jóvenes con desconocidos”, en Revista Latina de Comunicación Social, 68.
La Laguna (Tenerife): Universidad de La Laguna, páginas 436 a 456, recuperado
el 8 de noviembre de 2014 de: http://www.revistalatinacs.org/068/paper/984_Complutense/18_Caceres.html
Urban, T. (2013) The Great Perils of Social
Interaction. Wait but Why. Recuperado el 9 de noviembre de 2013 de: http://waitbutwhy.com/2014/01/the-great-perils-of-social-interaction.html?doing_wp_cron=1415587990.3454530239105224609375



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